Contar tu historia no es egoísmo. Egoísta es no contarla.

Ghostwriter de biografías y memorias 25 años de oficio

Escribo tus memorias por vos. Vos hablás, yo me ocupo del resto, y el libro sale con tu nombre. Y con tu voz, que es la parte difícil y es de lo que se trata.

Confidencialidad desde el primer mensaje.

25 años de oficio · +1.000 manuscritos editados · Más de una década escribiendo, respetando la voz de mis clientes, para que el crédito sea solo suyo.

"Algún día voy a escribir mi historia"

Todos los que dicen esa frase tienen algo en común: ninguno la escribió.

No es por falta de material. De acuerdo con mi experiencia, hay dos grandes razones:

1) La falta de tiempo. Este es un problema real, no puedo decir otra cosa. Podemos hacernos media hora por día para muchas cosas, pero para escribir la propia historia reservarse 30 minutos diarios no sirve. Contar nuestra historia mueve muchas emociones y requiere un tiempo y un espacio mental que muchas personas, de verdad, no tienen.

2) El pudor que nos convence de que contar la propia historia es un acto de vanidad, algo que hacen las personas que se creen importantes.

Así es como la vida pasa, y vamos dejando ese proyecto para más adelante.

Hasta que más adelante es tarde.

Doy vuelta el argumento.

Casi todo lo que sabés lo aprendiste pegándote el palo (perdón por mi francés): los años que perdiste en el negocio equivocado, la sociedad que se rompió por algo que hoy verías venir a un kilómetro, la decisión que tomarías al revés. Alguien más —tu hijo, tu nieto, un desconocido— va a tener que aprender exactamente lo mismo, y le va a costar exactamente lo mismo (quizá más), salvo que vos se lo cuentes.

La curva de aprendizaje de otro puede empezar donde terminó la tuya.

Eso no es vanidad, sino lo más generoso que se puede hacer con una experiencia.

Y si lo que está en juego es el legado familiar, hay pérdidas que van mucho más allá de lo material. Se pierden, por ejemplo, esas recetas cuyos sabores después extrañamos y nadie puede replicar. Los apellidos sobreviven; las historias, no.

En tu familia eso también está pasando. Ahora mismo.

El que ya lo intentó

Tenés cuarenta páginas empezadas hace cuatro años. Las releíste una vez, no te gustaron, y ahí quedaron. No fue por falta de ganas: escribir un libro es un oficio, y vos tenés otro, que es aquel que financia tu estilo de vida. Prioridades: no se puede tener tiempo para todo, por más que lo intentemos y los gurús de la productividad intenten convencernos de que es posible.

El que sabe que tiene el material y no sabe qué hacer con él

Lo sé: para una vida rica en experiencias, el formato de un libro puede parecer una jaula o un laberinto (o las dos cosas a la vez). No sabés si empezar por la infancia o por el año que cambió todo, qué contar de la empresa y qué de la casa, cuánto de los otros te corresponde contar. La estructura es justamente la parte que yo resuelvo: quizá puedas y quieras escribir vos, pero necesitás a alguien que te ayude a organizarte.

El que lo quiere para los que quedan (y los que lleguen)

No te importa publicar. Te importa que tus hijos y tus nietos tengan, en un objeto que se pueda tocar, quién fuiste realmente y no la versión resumida (y, para bien o para mal, distorsionada) que van a contar en reuniones familiares.

Nota: podés entrar en más de una categoría a la vez (no pasa nada: es lo más normal).

Si llegaste hasta acá, probablemente seas alguno de estos tres:

Buena parte de la gente que me escribe no quiere contar su propia vida: quiere que el libro plasme la historia de su madre, la de su padre, la de un abuelo que tiene noventa años y una memoria todavía intacta.

Es uno de los mejores regalos que existen y es, casi siempre, la misma escena: se lo proponés, y te contesta "pero a quién le va a interesar mi vida". Es la respuesta clásica y no significa que no quiera. Significa (por lo general) que le da vergüenza, y esa vergüenza se disipa a los veinte minutos de la primera entrevista, cuando descubre que del otro lado hay alguien que escucha en serio, y que le ayuda a ver que todos tenemos algo interesante para contar.

Cómo funciona mi ghostwriting cuando el libro es para otro:

  • Vos coordinás, él o ella cuenta. Yo trabajo directamente con el protagonista: son sus entrevistas, su voz, su libro.

  • El ritmo lo pone quien relata su historia. Sesiones más cortas si hace falta, con las pausas que hagan falta, sin apurar a nadie.

  • Podemos sumar a la familia. Hermanos, sobrinos, amigos de toda la vida: las mejores anécdotas de una persona suelen estar en boca de otros.

  • Vos podés no leerlo hasta que esté. Muchos clientes prefieren la sorpresa. Otros quieren acompañar cada capítulo. Las dos cosas se pueden.

Es uno de los regalos más únicos que podés hacer, y el único que no se puede comprar más adelante.

¿Y si el libro no es para vos, sino para alguien de tu familia?

03 - Yo pongo las manos, vos ponés la voz

Ghostwriting completo · El servicio premium

Escribo tu libro. Entero. Y lo escribo de manera tal que quien te conoce, al leerlo, escuche tu voz y no la mía.

Eso no se logra con un cuestionario por mail. Se logra pasando tiempo con vos: sesiones largas y grabadas, en tu casa o donde estés cómodo, en las que no registro solamente qué contás sino cómo lo contás: las palabras que repetís, dónde te reís, con qué frase arrancás siempre una anécdota, qué te callás y de qué manera te lo callás. Después trabajo con tu archivo (vos elegís qué compartir). Y, recién ahí, comienzo a escribir.

  • Pocos proyectos por año. Un libro así me lleva meses de dedicación casi exclusiva, así que no tomo más de lo que puedo abarcar.

  • Capítulo de calibración. Antes de avanzar con el libro entero escribo una muestra. Si esa voz no es la tuya, la ajustamos hasta que lo sea. No seguimos hasta que digas "sí, así hablo yo".

  • Vos tenés la última palabra. Sobre cada capítulo, y sobre cada cosa que decidas que no entra.

  • Mi nombre no aparece. Salvo que vos quieras que aparezca.

01 - El primer paso

Curso online · Próximamente

Un curso corto para escribir tu historia con tus propias manos, que te saca de la parálisis del principio: cómo elegir el recorte (no vas a contar todo, y está bien), cómo ordenar el material que ya tenés, cómo armar una línea de tiempo (que después se puede adaptar), cómo hacer hablar a la memoria con ejercicios que funcionan, y cómo escribir las primeras veinte páginas sin corregirte a vos mismo en cada frase.

Está en proceso de actualización gracias al feedback de quienes ya lo hicieron. Si te interesa, dejame tu mail y te aviso en cuanto esté disponible.

02 - A cuatro manos

Acompañamiento semanal · Escribís vos, PERO no escribís solo

Una hora y media por semana, virtual, con día y hora fijos. Vos escribís entre encuentro y encuentro; yo leo lo que escribiste, te digo qué funciona y qué no.

  • Decidimos la estructura y la sostenemos cuando el material empieza a desbordar (spoiler: va a pasar).

  • Te devuelvo lectura profesional sobre lo escrito: ritmo, orden, qué escena sobra, qué escena falta, dónde el lector se te va.

  • Te destrabo cuando estás trabado, que en este oficio es la mitad del trabajo.

  • Te ayudo a que el proyecto se haga realidad. Una entrega semanal con alguien esperándola del otro lado es toda la diferencia entre un libro y una buena intención.

Es para vos si: querés escribirlo con tus propias manos (eso tiene un valor que ningún ghostwriter reemplaza) pero ya comprobaste que solo no llegás.

Tres formas de que el libro exista

No todos necesitan lo mismo. Hay quien necesita que le ordenen la cabeza para arrancar, hay quien necesita a alguien del otro lado cada semana, y hay quien necesita —directamente— que otro escriba. Cada caso requiere un servicio (y un presupuesto) distinto.

ariana riccio ghostwriting
ariana riccio ghostwriting

Escribir un libro no es (solo) una cuestión de talento para eso. Es una cuestión de (muchas) horas seguidas de silencio, que es hoy el bien más caro del mundo. Hacen falta mañanas enteras sin que suene nada, semanas de leer lo mismo veinte veces, la paciencia de tirar treinta páginas buenas porque el libro no las necesita.

Vos, con toda probabilidad, no tenés eso. Y no es un defecto: es la consecuencia lógica de haber vivido una vida lo bastante ocupada como para que ahora valga la pena contarla.

Yo sí lo tengo. Es mi oficio y es mi día a día.

  • 25 años trabajando con textos ajenos.

  • Más de 1.000 manuscritos editados: novelas, ensayos, tesis, manuales, memorias.

  • Más de diez años como ghostwriter, escribiendo para que el crédito sea de otro. Ese entrenamiento —el de desaparecer detrás de una voz que no es la mía— es exactamente el que este trabajo necesita.

  • Formación en Comunicación (UBA) y una década de diseño instruccional: sé ordenar información para que otro la entienda, no solo para que suene lindo.


Vos ponés la historia. Yo pongo el silencio, el método y mis años de experiencia a tu servicio.

Tenés la historia. Tenés los medios. Lo que no tenés es la tranquilidad.

Ariana Riccio Ghostwriter
Ariana Riccio Ghostwriter

Hay una tentación, cuando uno se sienta a contar su propia historia, y es contar nada más que la parte presentable. El ascenso sin el despido. La sociedad exitosa sin el socio que se fue dando un portazo. El matrimonio sin los años en que no se hablaron.

El problema es que eso ya no es una autobiografía. Es una novela; y, encima, aburrida. Y a tus lectores, probablemente, no les va a gustar que les mientas. Pero, sobre todo, no te van a perdonar que los aburras.

Una vida se cuenta en todos sus matices, o no se cuenta.

Ahora bien: narrar ciertos momentos oscuros no implica que debas contarlos con lujo de detalles. Vos decidís qué entra, qué se cuenta sin nombres, y qué no se cuenta nunca. Mi trabajo es que el libro sea honesto; el límite de esa honestidad lo ponés vos, y lo charlamos antes de empezar.

Ninguna historia es 100% color de rosa

Mis nietos son esa clase de chicos que "lo tienen todo" (y ese "todo" incluye el amor de sus padres, mis hijos). Y yo soy de esas personas que piensan que un regalo solo vale la pena si es único, especial, diferente. Difícil encontrar un regalo así para mis nietos. Charlando con mi mujer, a ella se le ocurrió que podía regalarles un libro sobre mi vida, que quizás ahora no lo valorarían tanto, pero sí cuando fueran más grandes. Aunque la idea me gustó, no me convenció del todo. ¡Si mi vida era aburridísima! Por la insistencia de mi mujer, decidí hacerlo igual y buscando en Google me encontré con Ariana. Me gustó su propuesta y empezamos. Lo que yo creía que iba a ser muy tedioso me empezó a gustar cada vez más y empecé a desempolvar muchos recuerdos (y hasta hice algunos viajes por ese tema). Al final, descubrí que mi vida era mucho más interesante de lo que pensaba. Y aunque a mis nietos les encantó el regalo, sé que van a descubrir su verdadero valor cuando sean adultos y lo relean.

Francisco, abuelo orgulloso y coautor que se tomó muy en serio su trabajo

Opiniones públicas, pero anónimas

Como comprenderás, a diferencia de lo que ocurre en los testimonios de mi servicio de corrección literaria, aquí las opiniones no pueden llevar nombre y apellido reales. Pero, dado que la relación entre un escritor fantasma y sus clientes se basa en la confianza mutua, si no creés que estos testimonios son reales, lo mejor será que no trabajemos juntos.

Elegí estos dos no solo porque recuerdo a ambas personas con mucho cariño, sino porque representan los dos extremos del espectro de clientes: aquellos que sienten que tienen demasiado para contar y aquellos que, por el contrario, piensan que no tienen nada para contar. Como mencioné antes, si bien las historias son verdaderas, los nombres no, para respetar el acuerdo de confidencialidad que establezco con este tipo de clientes.

Llegué a Ariana por recomendación de una conocida mutua. Hace mucho que daba vueltas en mi cabeza la idea de escribir mi historia y sabía que si intentaba hacerlo sola, lo iba a posponer siempre. Pero hacerlo acompañada no me parecía una opción porque mi vida tuvo, por decirlo así, mucho rock and roll. Creía que iba a ser imposible encontrar a una persona que no me juzgara y que tuviera la cabeza abierta para ver más allá de lo visible. Cuando hablé con Ariana sentí que era esa persona. Y lo fue. Me tuvo paciencia, respetó mis tiempos y me hizo ver todo el valor de lo que había vivido. El libro fue muy íntimo, un legado para mis hijos, para que también puedan ver más allá de lo visible y sepan cuánto los amo a pesar de no haber sido la madre "perfecta". Estoy muy feliz de haberme animado.

Lucila, mamá de dos, rockstar (que no se dedica al rock)

Preguntas frecuentes sobre mi servicio de ghostwriting

¿Quién figura como autor del libro?

Vos. Siempre. El libro es tuyo, los derechos son tuyos y mi nombre no aparece en ningún lado, salvo que vos quieras.

¿De verdad va a sonar a mí y no a vos?

Sí. Es mi trabajo que así sea.

¿Cuánto cuesta el servicio de un ghostwriter?

En mi caso, el precio del servicio de ghostwriting depende de la propuesta que elijas. El curso para guiarte tiene un valor de 20 dólares o su equivalente en moneda local (que pagás por única vez). El acompañamiento mensual tiene un valor de 100 dólares por sesión. Y en el servicio premium, donde yo escribo al 100%, ya hablamos de otros costos, que dependiendo del caso también pueden incluir viáticos y costos de colaboradores.

Nunca escribí nada en mi vida. ¿Sirve igual?

Si elegís el servicio premium, no importa para nada, porque solo deberías hablar. Yo escribo por vos. Si elegís el curso o el acompañamiento, te guío para que puedas hacerlo. Pero quien tiene que sentarse a escribir sos vos.

¿Se puede contratar a un ghostwriter a distancia?

Sí. Trabajo por videollamada con clientes de todo el país y del exterior. En el ghostwriting completo prefiero que al menos las primeras sesiones sean presenciales, si la logística lo permite.

¿Y si mi vida no da para un libro?

TODAS dan para un libro. Mi trabajo es ayudarte a que lo descubras por vos mismo.

¿Cuánto tarda un escritor fantasma?

Respondo por mí. Un libro de memorias completo suele llevar entre seis y doce meses según la extensión y la disponibilidad para las entrevistas. El acompañamiento semanal depende de tu ritmo, porque ahí la escritura corre por tu cuenta. Yo te ayudo a organizarte para que los tiempos no se extiendan indefinidamente y tu proyecto no quede abandonado en un archivo perdido en tu computadora.

¿Qué pasa con lo que te cuento?

Acuerdo de confidencialidad firmado antes de la primera entrevista, que cubre todo: lo que entra al libro y —sobre todo— lo que no entra.

¿Se puede entrevistar a otras personas de la familia?

Sí, y suele ser lo mejor que le pasa al libro. Hermanos, hijos, amigos de toda la vida: las mejores anécdotas de una persona casi siempre están en boca de otros.

No le bajes el precio a tu historia

P.D. Si llegaste hasta acá es porque hay un libro dando vueltas hace rato (tuyo o de alguien de tu familia). Las historias no esperan: se van con la gente que las vivió y con la memoria que las guardaba. La diferencia entre que la tuya se pierda o no, esta vez, sos vos.

La historia ya existe. Lo único que falta es escribirla. Vos ya hiciste lo difícil, que fue vivirla. Lo que falta es una decisión y unos meses de trabajo compartido.

Contactame, contame qué tipo de servicio te interesa más, y te paso una propuesta sin compromiso. Solo una aclaración: es un servicio muy personalizado, por lo que no puedo trabajar con muchas personas a la vez. Acepto como clientes solo a aquellas a las que pienso que puedo ayudar. Si no, en caso de ser posible, te sugiero a algún colega.